El poder de la música. Aún me hallo bajo el efecto del punk cutre de anoche.
Chavales que sabían tocar con tres acordes y berrear en los 80. Yo hice lo mismo en los 90.
Sonaba bien. La pasión de la savia nueva y las posibilidades de una vida por vivir imbuía de luz.
Y maduramos. La uva se hizo pasa. Los hay que intentamos aprender, sin estar muy seguros de llegar a alguna parte que no sea simplemente el estar más cerca de nuestras codas.
Los hay que encontramos nuevas ilusiones en las que anclarnos frente a la erosión de las mareas. O que sabemos renovar las que tenemos, regándolas un poco cada día.
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