Ni un día pasa sin que mire el firmamento varias veces. Sé que es nuestro a medias. Inhalo y exhalo tus vientos, también míos.
El ronin afila el haiku bajo el cielo plomizo, por cortar las distancias. No mata el tiempo, sino que el tiempo le mata.
Despoja el miedo
de tus noches, mi niña.
Ven, te espero.

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