El sueño me elude, ¿te sorprende? Escribo en segunda persona, que surge del ansia de sentarme a hablar contigo de cómo me fue el día, tras preguntar por el tuyo.
Sueño de una vida entera contenido en un plato de puchero. Te escribo como a mi única audiencia, cuando es posible que seas tú la única que no lees mis líneas.
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