Domingo lento, de altas y bajas. De mensajes enviados y recibidos, todos importantes, ninguno de ellos crucial.
De jugar con fotos, ángulos de luz o ideas.
De conversaciones en las que, como siempre, se asume que un varón es agresivo hasta que se demuestre lo contrario. Y de la inflamación testicular resultante.
Decidí compartir una foto de un objeto tan inútil del derecho como del revés (a menos que se use para clavar puntillas, o como cuña para mantener una puerta abierta).
Reacciones airadas. Por primera vez, sonrío. A este viejo tigre aún le queda un colmillo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario