Colgado de mi rama, oteando. Este prosimio que se niega a evolucionar pasa revista a otro día incierto.
Cientos de líneas, como niño castigado a la pizarra por cometer falta de ortografía. Con la tiza pegada a los dedos, sólo puede intentar usarla toda para liberarse. Una de ésas tizas que crecen al desgaste.
Colgado de mi Rama, colgado de tí.

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