Haya sido hace cinco minutos, o sea dentro de dos horas, el peso del día ya pasado baja el telón de seda de tus párpados, que dar descanso a tus ojos, y al resto de tí.
Que las luces de tus ojos se refugien en tu coraza de franela y edredón, con un trono de almohada para tu lindo cerebro.
Que conozcamos la libertad que nos es denegada en nuestras horas de ajetreos.
Que descanses, mi bien, mi niña, mi hada en el sueño o la vigilia. Mi musa.
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