sábado, 12 de octubre de 2013

Verso número 1285.

Mis yemas no quieren la cuerda,
que te buscan infructuosamente.
A veces se apartan de la pantalla,
que resuena el eco de tus pasos en mi verso.

Te veo, te siento, te miro,
y la cortina de hierro te roba de mí.

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