Resulta fácil hacer promesas en esta vida. Cuántas de ellas se han visto rotas, cada un@ de nosotr@s puede poner ejemplos de promesas que hicimos, o nos hicieron...
Con el fragor del trueno afuera como acompañamiento, estuve pensando, o me estuve rayando. Cuestión de interpretación personal.
Prometer... intento curarme del vicio. Mi única promesa, a mí mismo. Intentar no causar daño a otr@s, es difícil de cumplir en un mundo tan lleno de conflictos interpersonales.
A tí, mi reina mora, no puedo prometer. Sólo la constatación de saber quién y cómo soy, tras 41 años de autoexploración. O de rayarme, según se mire.
Sólo el saber que sigues tan presente en mí como aquella tarde de polluelo de cisne y molino de agua, de café y de deseo que amenazó extinguirme.
Sólo el saber que, me cuentes lo que me cuentes, seré capaz de comprender.
Sólo el saber que, pase lo que pase, decidas lo que decidas, sigo tu más leal amigo.
Sólo el saber que, por mucho tiempo que pase, por distante que sea tu recuerdo, mi fuente no se agota.
No son promesas, sino certezas propias.
Raúl Pinto Ocaña, Francotirador Lémur.
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