domingo, 27 de octubre de 2013

Media luna menguante.

Observando la colcha de nubes con que la luna se tapa y se destapa, de nuevo al teclado.

Cipreses que, erectos, niegan la presencia del invierno junto al olmo que parece morir de nostalgia por el verano que emigró a otro hemisferio.

Nubes que, de atlánticas, me sumen en mi Arlantis personal. La de este sireno perdido sin sus olas.

Calma chicha que clama al firmamento, pues ya sabemos que el cielo es una invención de ilusos.

Es fácil imaginar esa media luna burlarse de mí, renunciante a tuno bajo las estrellas. Con serenata, pero con la guitarra en casa y sólo una ventana virtual que no sé si existe.

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