Al volver de mi dosis semanal
de acordes ajenos, divago.
Miríada de posibles reencuentros
de sonrisa y un café, qué menos.
Mis alas se abren,
aunque esta paloma no sepa
la dirección para huir del frío.
Abro el aparato,
para plasmar mis líneas.
Veo otros amantes en potencia
reencontrarse en mi muro,
soy feliz
por ellos.
Por mí.
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