jueves, 24 de octubre de 2013

Frente a la página en blanco.

Me asalta la chispa inícua de nuevo. Abro la pantalla del blog y... ¡zas! Se fue, nuevamente.

Ahora, es algo distinto, porque tengo tema, cómo combatir el vacío, fecundar la pantalla y dibujar una nueva sinfonía.

No me resulta difícil. Es una receta simple:

  * Un gramo de recuerdos de tus pasos gráciles de gacela.
  * El movimiento de tu mano apartando el pelo de tu frente.
  * La roca turgente de tí en mis yemas.
  * Un giro de tu sarcasmo de mujer que me empuja a la huida adelante, para no perder el paso.
  * Dos compases de jazz que se me pasen por la mente.
  * Una buena dosis de Sevilla.

Aderezar con cariño, hervir dos minutos en la olla de mi cráneo.

Servir caliente, con verso de pasión.

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