Me asalta la chispa inícua de nuevo. Abro la pantalla del blog y... ¡zas! Se fue, nuevamente.
Ahora, es algo distinto, porque tengo tema, cómo combatir el vacío, fecundar la pantalla y dibujar una nueva sinfonía.
No me resulta difícil. Es una receta simple:
* Un gramo de recuerdos de tus pasos gráciles de gacela.
* El movimiento de tu mano apartando el pelo de tu frente.
* La roca turgente de tí en mis yemas.
* Un giro de tu sarcasmo de mujer que me empuja a la huida adelante, para no perder el paso.
* Dos compases de jazz que se me pasen por la mente.
* Una buena dosis de Sevilla.
Aderezar con cariño, hervir dos minutos en la olla de mi cráneo.
Servir caliente, con verso de pasión.
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