miércoles, 9 de octubre de 2013

En la encrucijada.

Flores de abril,
que me trajeron vida.

Erecta en su cima precaria,
el Tahr me enseñó a abrir los ojos,
y mi pluma reverdeció con tu aliento.

Apagado, mustio.
En la encrucijada.
Sin vivir por mí,
viviré lo que me quede,
que siempre será poco.

Sé valiente, vive.
Mi presencia es tu veneno,
mi amor, dolencia de por vida.

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