miércoles, 2 de octubre de 2013

Duende.

Mil lenguas que hable
nunca serán suficientes
para describir la gracia
de uno de tus pasos,
Gacela mía.

Mil noches en vela
son justo precio a pagar
por oír tu voz
durante 120 segundos.

Mil bolos de Ska
no conseguirán
arrancarte de mi corteza frontal,
parietal, occipital,
mucho menos temporal.

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