Capítulo 1.
Prometida
Caperucita estaba sentada en su cuarto, pensando en las opciones que se le cerraban. Mañana se casaría con Manuel Cazador, una señora respetable rodeada de muchas.La memoria le llevó de la mano al verano pasado.
Capítulo 2
Una cesta de fresas.
...María Capirote trajinaba las sendas que cruzaban el Bosque, en busca de fresas. Al principio de la temporada, la primera fruta madura atraería un buen precio en el mercado.
Un crepitar de ramas precedió a la aparición de una Bestia peluda. En cuanto María inhaló para gritar, la Bestia le dijo:
-"Buenos días tenga usted, hermosa doncella. Pidiendo perdón por la impertinencia, ¿qué le trae a este rincón tan apacible de mi hogar?"
-"Ando en busca de fresas, pero sin suerte", dijo María. Aún se encontraba algo sobresaltada por la aparición de la criatura.
-"Espere usted un momento, y le traeré del festín que nos proporciona el Bosque."
Para su gran sorpresa, la Bestia reapareció con una fresa del tamaño de una manzana, bermeja como la sangre, y tierna como el primer beso de un amante. Aún tenía sus dudas sobre esta criatura. Le dijo:
-"Me temo que no es propio de una mujer decente aceptar regalos de un desconocido".
-"Problema de fácil solución. Me llamo Lobo Feroz, pero desde el colegio, mis amigos me llaman por mi nombre de pila. Y le cuento ya entre ellos."
-"En ese caso, me llamo María Capirote. Encantada", replicó con una sonrisa aliviada.
Capítulo 3.
El Mercado
María volvió a casa con una cesta llena de fresas maduras, para consternación de sus padres. Las vendió por una suma exorbitante, nada más abrir el mercado. Tenía tiempo de recolectar más.
Una vez en el Bosque, volvió a la zona que Lobo le había enseñado la tarde anterior. Volvió a llenar su cesta y aún tuvo tiempo de venderlas antes de que cerrara el mercado. Podía volver una tercera vez.
Y se encontró a Lobo, disfrutando de la fruta. Sus enormes mandíbulas, cubiertas de zumo granate le daban un aspecto amenazador a quien no lo conociera. Ella ya se había dado cuenta de su temperamento gentil.
SEGUNDA PARTE: AMISTAD FORESTAL.
Capítulo 4.
Amigos
Pasaron la velada disfrutando de la fruta y la compañía, compartiendo sus historias.
Él aprendió que ella había estado asustada del Bosque desde niña. Manuel Cazador, ese idiota pomposo, se hacía el importante contando historias de terror acerca de criaturas fantásticas que miraban en el Bosque. La necesidad la obligó a entrar, porque su familia era muy pobre.
Ella aprendió que Lobo era vegetariano, un poeta alienado por la vida urbana; había vuelto al Bosque en busca de sus raíces, y para encontrar la paz y el sosiego necesarios para volver a escribir. Era pacifista, y pasaba los inviernos a base de fruta y champiñones secos, además de las nueces que recolectaba en otoño.
Al despedirse de ella aquel día, se dijo a sí mismo, 'éste puede ser el comienzo de una gran amistad'.
Capítulo 5.
De vueltas por el Bosque
Los días de verano ya se habían empezado a acortar. María contaba con la ayuda de la fina nariz de Lobo para ayudarle a encontrar frambuesas, moras y zarzamoras. Al acercarse el otoño, Lobo comenzó a ayudarla a encontrar trufas, que compartió con su nueva amiga.
Después del chaparrón de la noche anterior, María se decidió a salir temprano a por setas. Vestida con la nueva caperuza roja que se acabó de comprar, se dirigió a los conocidos senderos de ciervos.
Al agacharse a coger una seta, un gran peso le cayó encima, arrojándola magullada al suelo. Era Lobo.
-"¿Qué te pasa? Creí que prometiste no hacerme daño."
-"Prométeme que no volverás a por setas sin mí.Esa APESTA a veneno. Ví que estaba a punto de perderte y no pude evitarlo."
María agarró a Lobo por el cuello y le besó suavemente en los morros. Sus manos se deslizaron por el pelaje mientras la lengua canina comenzó a explorarla.
PARTE TRES: EL LOBO SIEMPRE LLAMA DOS VECES
Capítulo 6.
Amantes
El otoño fue la estación de sus encuentros. Mientras los venados declaraban su valor en la brama con choques de asta, María y Lobo exploraron las vías del placer mutuo.
Se reveló como un amante generoso. Tanto así, que sus gritos de placer femenino empezaron a llamar la atención.
La primera nevada les sorprendió en medio del clímax, con sus lenguas enroscadas...
Capítulo 7
Invierno
Los días se acortaron a niveles intolerables. El pueblo se retiró en sí mismo, como cada año. María no tenía excusas ya para salir, y oía los aullidos de lamento de Lobo. Llamándola día y noche.
Una mañana crujiente de tan fría, su madre le pidió que le llevara suministros a la abuelita, que vivía al otro lado del Bosque y se hallaba atrapada, como cada invierno.
María, encantada, accedió. Ya tenía un plan.
Capítulo 8.
La historia no contada en la versión oficial.
María le pidió a Lobo que se le adelantara a casa de la abuelita, para preparar las cosas. Un escalofrío de anticipación recorrió su vientre. Esto iba a ser divertido. La vieja roñosa no le caía bien.
Cuando llegó a la cabaña, se encontró a Lobo en la cama de la abuelita, en camisón. La abuelita estaba encerrada en la despensa. 'Que escuche', se dijo a sí misma con una sonrisa maliciosa.
-"Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!"
-"Para desnudarte mejor con la mirada, mi niña."
-"Abuelita, ¡qué nariz tan larga tienes!"
-"Para saber cuáles son los días seguros de tu ciclo, como hoy."
-"Abuelita, ¡qué dientes más largos tienes!"
-"Para comerte mejor mientras me comes tú a mí, mi niña."
Acto seguido, Lobo la montó a cuatro patas.
PARTE CUATRO: CEPOS
Capítulo 9.
¿Salvada?
Manuel Cazador entró en la cabaña en ese momento, manipulando un rifle que no usaba desde hace años. No era capaz de darle a una vaca en un pasillo.
Lobo, para evitar una pelea, se escapó por la ventana, como María le pidiera.
-"Bueno, bueno...", dijo Manuel. "Parece que hoy es mi día, mi querida novia."
-"Te habrás comido setas de la risa para creerte eso."
Sacando una calavera y mandíbula de lobo, Manuel empezó a juguetear.
¡CLACK!
-"No veo que te quede mucha elección. La abuelita está aún escondida de la bestia. Creo que en la despensa. Si saliera y se eencontrara la garganta de su única nieta, destrozada por dientes de lobo... Una auténtica tragedia, en la flor de la vida..."
-"No te atreverás."
-"Pero debo (¡CLACK!), debo. Estoy tan harto de tí (¡CLACK!) y de los aires que te das (¡CLACK!). De que te entrometas en mi bosque (¡CLACK!). La gente está empezando a perder el miedo (¡CLACK!). No queda otro remedio (¡CLACK!). Dispones de cinco segundos para decidirte (¡CLACK!). Vive (¡CLACK!), o muere (¡CLACK!)".
Capítulo 10.
Señora de la casa.
Después de una semana de casada, María sabía que se estaba asfixiando. Sentía un dolor físico de nostalgia por su amigo y amante. Para empeorar las cosas, Manuel había empezado a pegarle.
Viendo sus zapatillas de garra de oso sobresalir por detrás de la cortina propició un momento de epifanía. Ya sabía qué tocaba hacer.
PARTE CINCO: LIBERTAD
Capítulo 11.
Sacando la basura.
Manuel llegó a la casa tras otro día en el Bosque.
-"¡Mujer!, ¡Dame las zapatillas si no quieres que te caliente un poco!"
-"Están detrás de la cortina, como siempre. Si dejo el hornillo ahora, se te quema la cena. Lo siento, cariño."
Con expresión de enfado, Manuel fue al dormitorio a por las zapatillas. Ya le daría "cariño" después de cenar. La imagen de su cara distorsionada por el dolor le excitó. La cena podía esperar cinco minutos. Deslizó la cortina...
...para encontrarse cara a cara con Lobo, que llevaba las zapatillas puestas. En un gruñido gutural, le dijo:
-"Hola, cariño. Te esperaba... ansiosamente ¿Me echabas de menos?".
Esas fueron las últimas palabras que Manuel oyó en su vida.
Capítulo 12.
Reunidos
En cubierta de La Loba, María disfrutó del sol y las gotas de agua de mar en su pecho desnudo
Había sido sorprendentemente fácil. Lobo arrastró el cuerpo exánime de Manuel por la ventana. Copiando el método de Manuel, usaron las zapatillas de oso para simular un ataque distinto, además de dejar huellas.
Su póliza de seguro profesional hizo el resto. Como se demostró que era un depredador el que lo mató (y comió parcialmente), María se convirtió en beneficiaria de una suma que le permitió comprar el yate, y dejar el Bosque detrás.
Lobo había cambiado. Desde que había probado la sangre (y la carne) de Manuel. Era bastante más brusco con ella. Cuando la lamía, había una callada urgencia en sus gestos, con un brillo extraño en sus ojos. Empezó a temerle.
Capítulo 13.
Señora de su destino.
María entró de forma decidida en la tienda de mascotas. La propietaria la saludó con algo de disgusto. Esta clienta llevaba puesto pantalón corto y chaleco de piel gris.
-"Buenos días, estaba buscando un perro de guardia para mi yate. Necesito uno grande, obediente, y que sea capaz de nadar bien. ¿Qué me recomienda?"
-"¿Es la primera vez que tiene mascota a bordo?"
-"No. Mi... mascota previa se ahogó. Era demasiado independiente . Una gran pérdida."
-"Parece que anda de suerte. Nos acaba de llegar una camada de Gran Danés de dos meses."
-"Deme el macho más grande, por favor."
High Wycombe, 02/08/2013.
Traducción del inglés a cargo del autor.
en 20.8.13
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