De memorias
de tres caras ausentes,
que no nombro,
vivo.
Ojos de inocencias varias,
asombros,
chispas de genio.
De la busca del olvido,
que, por egoísta, no llega.
Me refugio en el duende
que busco en mis cuerdas,
en mis letras,
en acordes ajenos,
que bailo, porque ya conozco.
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