Txtl se hallaba de nuevo entre los cocoteros. Estaba pelando un coco para Lutxe, que le regalaba otra de sus sonrisas.
Sobre sus pechos desnudos, una sarta de perlas negras del arrecife...
Un movimiento brusco le sobresaltó de su sueño. Se estaban moviendo.
Txtl se debatió contra sus cadenas, gritando el nombre de su amada. Sus muñecas y tobillos, sangrando.
Uno de los hombres barbados entró por la portezuela por donde entraba la poca luz del sol. Llevaba un látigo.
-"¡Maldito pagano, calla esa algarabía demoníaca de una vez!"
El látigo comenzó a caer sobre su forma indefensa. Apiadado de Txtl, su sentido le abandonó, y quedó inconsciente tras el latigazo número catorce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario