domingo, 20 de octubre de 2013

Cruces, Sección I, capítulo 12.

El Atlántico se cebó de nuevo con la pequeña carabela. A pesar de las protestas de Fray Jordi, el Almirante insistió en que Txtl se quedara en cubierta.

Su hazaña de rescate en la anterior tempestad le hacía demasiado valioso como para tenerlo refugiado. Los marinos, al verlo en cubierta con un cabo largo y ojos en todas partes, podían permitirse un respiro de alivio en el caos de la tormenta.

A pesar de sus esfuerzos, se perdió un marino, de los tres que cayeron por la borda.

La mañana trajo una mar picada que, aunque más o menos normal, no permitía olvidar los horrores de la noche pasada. El Almirante incluso había prometido peregrinar al monasterio de Santa Clara si La Niña sobrevivía la tempestad.

Los marineros cantaban sus canciones soeces, esperanzados por el inminente regreso. Txtl era el único silente, mirando desde la popa del buque. Cada día de viaje rumbo al sol naciente aumentaba su separación de Lutxe.

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