El sábado, algo diferente de mi rutina habitual, sin bolo sobre el que hacer reportes. Y había Ska en The Hobgoblin, como cada sábado...
Me planto en "The Bellevue", para mi jam session de primer domingo de mes. Sorpresa. Es el último domingo de septiembre. ¿Qué tiene que hacer un lémur para oír un poco de música en vivo?
De vuelta, derrotado de nuevo. Paso por delante de una de las ideas más geniales que ha habido en este pueblo, convertir una iglesia en un centro cultural laico (Arts 4every1). La acústica, de primera.
Hay un cartel delante, que dice: "Cerveza y Blues" ¿Quién puede resistirse? Yo no.
Me encuentro con su jam session, de último domingo de mes (¡Pedrete, ya hay otra!), junto con las otras dos que hay en The Bellevue. Y yo que pensaba que mi pueblo era un lugar somnoliento...
Es una jam session, pero de grupos que se ponen en fila. Debo traer mi guitarra a la próxima si quiero tocar (ya publicaré la ficha técnica de mi híbrida, Pedrete).
La base, de primera:
- Batería: Jaula Gibraltar con platos Paiste.
- Cabeza Peavey de Bajo con pantalla (¿Celestion?)
- Amplis de guitarra Fender Power Chorus (combo).
Me senté a una gaseosa negra, escucho una versión de Wonderful Tonight que me saca la lágrima, y Knocking on Heaven's door, estilo reggaeton.
Tras mi dosis necesaria de música en vivo, me retiro a mis aposentos. A seguir aporreando cuerdas. Tras los bolos de Ska de los sábados, mis propios.
La escena musical local es más rica de lo que se pensaba, siempre que se busque el garito independiente.
Esperando al próximo reporte de música local.
Raúl Pinto Ocaña. Francotirador Lémur.
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