lunes, 30 de septiembre de 2013

En brazos de Morfeo te dejo.

Qué pena que no sean los míos,
defendiendo tu frazada,
rodeando.
Tu cabeza en mi pecho,
nuestros pies enlazados,
tus manos sobre las mías.

A país viajo donde sea posible.
Donde oír tus caricias
y sentir tu voz.

Duerme, mi niña,
suéñame si quieres,
allí estaré.

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