Cansado de autorretratos,
elegías,
viajes,
y barquitos de papel en verso
bajando el Támesis.
De contar la sílaba del hokko,
o del cuarteto de alejandrinos.
De la señal de humo bellotera,
y la burbuja esculpida de taladros.
A la ribera del Duero,
el olmo seco sigue de pié,
con ramas brotando en su invierno.
Cansado, pero no agotado.
Queda la risa,
el viento,
el abrazo,
los encuentros,
ojos de niñas
y Sevilla en un chiste hiperbólico.
Exilios y sombras,
Ausencia y desencuentro,
Explicación fácil, sofisma.
Dualitas mihi, nihil est.
Quod dico, dico,
et hostem amicique oculi mei vunt videre.
Et la pluie dans mon cœur
tombé, je vais nager mais...
Thinking me to be soaring eagle,
turned to be insomniac owl.
Y me sengoñipa la expresión,
de trato a vara jincá,
mi carreta me sirlaron.
Jaco flaco, chucho ducho,
poco loco, terso el verso.
Nada más.
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