Capítulo 21.
Torbellino de ideas en el BUS de Fanny. Su procesador de 512-bit estaba al límite.
Dos cubatas más tarde. Ken tenía razón. Nunca había hablado con otro hombre que no fuera el Creador. Era hora de pensar por sí misma.
Lo más gracioso es que Ken pensaba que estaban hablando de teología. Bien pensado, de éso habían hablado.
Después de otros largos cinco segundos de procesar, Fanny tomó una decisión. Se independizaba hoy.
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