martes, 17 de septiembre de 2013

Colmillos ocultos. Parte III. Capítulo 16.

Capítulo 16.

Arensibia no daba crédito a sus ojos. Diez diarios de mañana en su mesa. Algunos, internacionales. En todos, la misma historia en primera plana.

Las desapariciones de mujeres continuaban. Ya iban veintitrés. Ya era bastante para él.

Las historias adquirieron un carácter aún más truculento. Salvo ese incidente aislado en el callejón, todas las instancias tenían el mismo modus operandi. Hasta ahora.

Habían aparecido, además, ocho cuerpos de varón...¿decapitados? ¿depenetados? Como sea que se diga.

Para colmo, un joven dibujante de cómics había empezado a publicar historias de escarnio sobre su distinguida carrera militar, en la que llegó a subteniente.

Mierda de democracia. En sus tiempos, éso no se hubiera consentido. Y no habría discotecas.

Arensibia pulsó el botón del intercomunicador para llamar a su secretaria:

  -"¿Sí, mi capitán?"

  -"Necesito distarte una carta pa otra ruea de prensa, irmediatamente."

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