lunes, 16 de septiembre de 2013

Colmillos ocultos. Parte I. Capítulo 8.

Capítulo 8.

María abrió la puerta del semiadosado para que saliera el perro. La niña aún no había vuelto desde anoche, vaya cachondeo. En sus tiempos...

Los gemidos del labrador la sustrajeron de sus pensamientos.

En el suelo, frente a la puerta, el bolso, las ropas y zapatos que pagó con la tarjeta tres días antes, al graduarse la niña.

Incrédula, cogió el vestido. Una como pelusa gris se deslizó hacia el suelo.

Entonces reparó en las bragas despedazadas, rodeadas de uñas pintadas de fucsia.

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