viernes, 23 de agosto de 2013

Cueva de Los Letreros. Parte I. África. Capítulo 2.

Diez botes osaron las bravas corrientes del Mar Entre Dos Mundos. Doce remeros por bote, arrastrando otro cada uno para acarrear la cosecha esperada.


Las grandes aletas dorsales de la orca en la distancia, persiguiendo el atún. Orca, amigo y devorador a un tiempo. Los guerreros del agua consideraban un gran honor formar parte del cuerpo de semejante amigo de la tribu. Un honor que nadie tenía prisa en alcanzar.


Merk, como iniciado, era patrón de bote. Esperaba la orden del Jefe de Caza para lanzar arpones. Se encontraba intranquilo hoy.


Heb se estrenaba como Jefe de Caza. Sólo había sido patrón de bote una temporada... pero era el hijo del jefe, asentando su futura autoridad.


La señal vino demasiado pronto. Aún el cerco no se había completado. Merk ordenó a sus pescadores que lanzaran sus arpones.


El agua hervía con aletas y sangre de atún. Grupos de arponistas halaban el gran pescado azul a medida que iban arponeando.


Un grito se oyó a la izquierda de Merk. Uno de sus arponeros había sido arrastrado, atado al cable. Sin pensarlo, saltó sobre la borda.


Golpeado por el atún, Merk tuvo dificultad en orientarse. Tras medio minuto de esfuerzo frenético, encontró el cabello del pescador. Tiró y tiró, hacia la luz de la superficie.


Gritos de horror al retornar al bote. Faltaban las piernas del arponero, claramente comido por un tiburón, ese demonio del mar...


Los botes se apresuraron de vuelta a la costa. El mal agüero había arruinado la caza. Merk estaba atado a la proa de su bote.

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