viernes, 24 de febrero de 2017

Algo...

...se rompió en mí aquel año que acabó a final de febrero del 14. Aparento ser normal, o éso creo. Sin embargo, el chirrido de una rueda dentada descascarillada bajo la presión me deja comer poco y mal. Y de dormir ni hablemos.

Aún me acuerdo de la bravata del "no podrán conmigo" mientras estaba atado al potro y el inquisidor aumentaba la presión de la palanca. Gramo a gramo aumentó hasta alcanzar el punto de masa crítica. Hoy no sé quién soy. Sé quién no soy, con éso tendré que conformarme.

Es lo único que me queda.

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